miércoles, 11 de abril de 2012

Emiliano Zapata / Morelos 8/8/1879 — 10/4/1919 - EZLN


Emiliano Zapata Salazar 

Fue uno de los líderes militares más importantes durante la Revolución mexicana y un símbolo de la resistencia campesina en México. Como parte del movimiento revolucionario, estuvo al mando del Ejército Libertador del Sur.
También conocido como el «Caudillo del Sur», fue hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar, en el seno de en una familia campesina.

Su infancia se desarrolló en compañía de Josafat Villa Martinez en el contexto del latifundismo porfirista en Morelos. Realizó sus primeros estudios con el profesor Emilio Vera, quien había sido un viejo soldado juarista. Pronto trabajó como labrador y arriero. En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras y las del pueblo frente a los hacendados colindantes. Su rebeldía lo condenó a la leva(conscripción), y en 1910 Zapata fue incorporado al 9° Regimiento de Caballería, en Cuernavaca. Zapata fue asignado como caballerango de Pablo Escandón, Jefe del Estado Mayor de Porfirio Díaz, tras lo cual fue trasladado a cumplir las mismas funciones bajo el mando de Ignacio de la Torre, yerno de Díaz, quien le tomaría especial afecto por su destreza con los caballos.

El motivo por el que se incorporó a Emiliano Zapata al ejército fue el hecho de que había raptado a una jovencita, ya que Zapata era conocido por ser un hombre muy enamoradizo.2 La acusación la puso el padre de Inés Alfaro Aguilar, joven con quien tiempo después Zapata tendría dos hijos: Nicolás y Elena Zapata Alfaro. En la fotografía en la que Zapata aparece junto a Villa sentado en la silla presidencial, el niño más pequeño que se asoma es Nicolás. También según el historiador Jesús Sotelo Inclan, Zapata se casó con una joven de clase acomodada llamada Luisa Merino y al caer la dictadura porfirista, el 20 de agosto de 1911 contrajo matrimonio con la señorita Josefa Espejo Sánchez conocida como “La Generala” originaria de Anenecuilco, hija de don Fidencio Espejo y Guadalupe Sánchez Merino con quien procreó dos hijos más. El primero tuvo por nombre Felipe; éste nació en el cerro El Jilguero y murió a la edad de cinco años en uno de los tantos refugios que como familia tuvieron luego de ser mordido por una víbora de cascabel. La segunda hija fue Josefa; ella nació en Tlaltizapán y un año antes que su hermano Felipe murió a consecuencia de una picadura de alacrán. Así Josefa quedó sin hijos en poco tiempo. Sin embargo, Zapata tuvo más hijos como es el caso de Ana María Zapata, hija de Petra P. Torres.

En septiembre de 1909 Emiliano Zapata fue elegido calpuleque (palabra náhuatl, que significa jefe, lider o presidente) de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco, donde empezaría a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma, sobre todo la Ley Lerdo que obligó a las corporaciones civiles a vender o ser expropiadas las tierras improductivas, lo cual fue motivo en su tiempo del apoyo de varios líderes indígenas como Tomás Mejía a los gobiernos conservadores mexicanos y al Segundo Imperio Mexicano. Estas leyes además fueron aprovechadas por varias personas para acrecentar sus tierras de manera ilegal al solicitar la propiedad de zonas comunales que los pueblos no trabajaban. Por esto se convertiría, de esa manera, en dirigente agrario deMorelos, su estado natal. Su primera aparición política ajena a su mundo campesino fue en las elecciones para gobernador de Morelos en 1909, cuando apoyó al candidato de la oposición, Patricio Leyva, en contra del de los latifundistas, Pablo Escandón y Barrón.

En el mes de mayo de 1910 recuperó por la fuerza las tierras de Villa de Ayala, que eran protegidas por el jefe de policía, José A. Vivanco, y que dejó en posesión de los campesinos del lugar. Por este hecho tuvo que escapar varias veces del gobierno, pues fue declarado bandolero. Después de haber recuperado las tierras, las dejó en posesión de todos los campesinos de aquel lugar. Algunos meses después participó en la reunión que se celebró en ese mismo lugar, es decir, en Villa de Ayala, con objeto de discutir lo que después se convertiría en el Plan de Ayala.

Las leyendas llevaron a Zapata hasta el Lejano Oriente, donde un compadre árabe le habría ofrecido protección; según esa leyenda, Zapata se había embarcado en Acapulco para huir a Arabia. Otros más aseguraban que en las noches de luna, se le podía ver cabalgando cerca de Anenecuilco, el sitio de su nacimiento. También allí ubicaban, décadas después, a un anciano encerrado en una casa, que aseguraban era Zapata.
Un corrido escrito en esos días da una idea de esta situación:
Su cuerpo al fin sepultaron llenos de júbilo y gozo
y muchos, muchos lloraron por sus culpas y reposo.
Pero su alma persevera en su ideal libertador
y su horrible calavera anda en penas, ¡oh terror!
Por las orillas de Cuautla flota una horrible bandera,
que empuña la calavera del aguerrido Zapata.
Tal constancia a todos pasma; de la noche en las negruras,
se ve vagar su fantasma por los montes y llanuras.
Se oyen sonar sus espuelas, sus horribles maldiciones
y, rechinando las muelas, cree llevar grandes legiones.
Extiende la yerta mano y su vista se dilata...
¡Recorre el campo suriano el espectro de Zapata!”



¡Zapata no ha muerto!
Los Zapatistas

Previo al levantamiento
El 17 de noviembre de 1983, un grupo de personas entre los que se encontraban indígenas y Mestizos Mexicanos, declaran formalmente constituida la formación de un ejército regular que el 1° de enero de 1994 saldría a la luz pública bajo la declaración de guerra al gobierno mexicano.1
La entrada al Primer Mundo
En la víspera del año nuevo, en 1994, el EZLN tomó, entre otras, las cabeceras municipales de San Cristóbal de Las Casas y Las Margaritas, en el estado mexicano de Chiapas. Este movimiento tiene como dirigente visible al Subcomandante Marcos, quien fue la voz pública del grupo a partir de ese momento.
El acto toma desprevenido al Gobierno federal y sorprende a muchos que ya daban por inactivos o casi desaparecidos a los pueblos indígenas mexicanos, en un marco político y social determinado por la promesa de "entrar al Primer Mundo" mediante la firma del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, también conocido como TLC, entre Estados Unidos, México y Canadá.
Según declaraciones del Subcomandante Marcos y otros miembros (así como por conducto de varios comunicados) se aclaraba, durante los primeros días de la rebelión, que el grupo armado se formó con el nombre de Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y entre su ideario está la proclamación de los derechos de los indígenas como medio para instaurar diferentes modos de gobierno de autonomía y de control político y económico de los recursos naturales de las distintas regiones del Estado.
En este mencionado ideario se establecía, que el EZLN estaba en contra del gobierno autoritario del PRI y su intención era derrocarlo. El triunfo de del PAN en México en el año 2000 permitió que el EZLN realizara una caravana a la Ciudad de México para pedir la aprobación de una Ley Indígena.
Primera Declaración de la Selva Lacandona
Inicialmente (Primera Declaración de la Selva Lacandona), el grupo insurgente planteará el derrocamiento del entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, bajo la acusación de que en las elecciones de 1988 usurpó el puesto de primer mandatario tras un fraude electoral de enormes proporciones, el mismo que impidió a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, candidato del opositor Frente Democrático Nacional (FDN), llegar a la Presidencia de la República.
Pronto los insurgentes, a través de su vocero, el Subcomandante Insurgente Marcos, dejarán de lado su discurso inicial, con elementos marxista-leninistas, para retomar los temas esenciales del país y el mundo, con un sentido del humor y cierta inclinación a la poesía un tanto inusitados para un grupo armado. Comunicados como "¿De qué nos van a perdonar?" o "Chiapas; el sureste en dos vientos, una tormenta y una profecía", aderezarán el discurso político zapatista con el tono sarcástico y a la vez crudo que le caracterizará.
"Bienvenido a San Cristóbal de las Casas 'Ciudad Colonial' dicen los coletos, pero la mayoría de la población es indígena. Bienvenido al gran mercado que Pronasol embellece. Aquí todo se compra y se vende, menos la dignidad indígena. Aquí todo es caro, menos la muerte. Pero no se detenga, siga adelante por la carretera, enorgullézcase de la infraestructura turística: en 1988 en el estado había 6 mil 270 habitaciones de hotel, 139 restaurantes y 42 agencias de viaje; ese año entraron un millón 58 mil 98 turistas y dejaron 250 mil millones de pesos en manos de hoteleros y restauranteros [...] ¿Hizo la cuenta? ¿Sí? Es correcto: hay unas siete habitaciones por cada mil turistas, mientras que hay 0.3 camas de hospital para cada mil chiapanecos. Bueno, deje usted las cuentas y siga adelante, libre con cuidado esas tres hileras de policías que, con boinas pintas, trotan por la orilla de la carretera, pase usted por el cuartel de la Seguridad Pública y siga por entre hoteles, restaurantes y grandes comercios, enfile a la salida para Comitán. Saliendo de la 'olla' de San Cristóbal y por la misma carretera verá las famosas grutas de San Cristóbal, rodeadas de frondosos bosques ¿Ve usted ese letrero?. No, no se equivoca, este parque natural es administrado por... ¡el ejército! Sin salir de su desconcierto siga adelante... ¿Ve usted? Modernos edificios, buenas casas, calles pavimentadas... ¿Una universidad? ¿Una colonia para trabajadores? No, mire bien el letrero a un lado de los cañones, y lea: 'Cuartel General de la 31 Zona Militar'.

Subcomandante Marcos, Chiapas: el sureste en dos vientos, una tormenta y una profecía
Bienvenidos a bordo
Así, el discurso zapatista se poblaría de citas y alusiones a escritores como León Felipe, Federico García Lorca, Paul Valéry, Miguel de Cervantes, Bertolt Brecht, Sor Juana Inés de la Cruz, Eduardo Galeano, William Shakespeare, Manuel Vázquez Montalbán, entre otros, incorporando elementos de poesía, en verso o prosa, y tomando también como base libros como el Chilam Balam o el Popol Vuh.
Al mismo tiempo, una serie de mensajes, ensayos, cartas y comunicados darán cuenta de argumentaciones (políticas, demográficas, culturales, filosóficas, económicas, etcétera) para develar lo complejo de fenómenos como la guerra de baja intensidad y conceptos como la militarización, el neoliberalismo y la globalización, los derechos colectivos de los pueblos indígenas y los particulares de las mujeres, la autonomía y la resistencia, la dignidad y la rebeldía.
De entre ellos, el mensaje político que el Subcomandante Marcos leyera al pleno de la Convención Nacional Democrática, como resultado de la convocatoria que el EZLN hiciera a la sociedad civil progresista en la Segunda Declaración de la Selva Lacandona, estará, a decir de analistas en contra y a favor del zapatismo, entre los más lúcidos ejemplos del pensamiento zapatista.
"... Y antes de Aguascalientes ellos dijeron que era una locura, que nadie podía, desde el límite que marcan fusiles y pasamontañas, tener éxito en convocar a una reunión nacional en vísperas electorales [...] dijeron que las insalvables diferencias que nos fragmentan y enfrentan unos contra otros, nos impedirían voltear hacia un mismo punto, el omnipotente partido de Estado y las obviedades que a su alrededor se potencian: el presidencialismo, el sacrificio de la libertad y la democracia en aras de la estabilidad y la bonanza económica, el fraude y la corrupción como idiosincrasia nacional, la justicia prostituida en limosnas, la desesperanza y el conformismo elevados al estatus de doctrina de seguridad nacional. ... Y antes de Aguascalientes ellos dijeron que no había que oponerse a la celebración de la Convención Nacional Democrática, que abortaría por sí sola, que no valía la pena sabotearla abiertamente, que era preferible que reventara desde adentro, que se viera en México y en el mundo que la inconformidad era incapaz de ponerse de acuerdo entre sí, que por lo tanto sería incapaz de ofrecer al país un proyecto de nación mejor que el que la revolución institucionalizada y estabilizada nos regalaba -junto al orgullo de tener ya 24 próceres de la patria internacional del dinero- a todos los mexicanos. A eso apuestan, a eso, por eso dejaron correr la convocatoria, por eso no impidieron que ustedes llegaran hasta acá; el previsible fracaso de la Convención Nacional Democrática, dicen, no debe ser atribuido al poderoso; que sea evidente que el débil lo es porque es incapaz de dejar de serlo: es débil porque lo merece, es débil porque lo desea. Y antes de Aguascalientes nosotros dijimos que sí, que era una locura, que desde el horizonte que abren fusiles y pasamontañas, sí se podía convocar a una reunión nacional en vísperas electorales y tener éxito. ¿Quieren un espejo?".
Subcomandante Marcos, Discurso del Subcomandante Marcos el 3 de agosto para inaugurar los trabajos de la Plenaria de la Convención Nacional Democrática (Aguascalientes, Chis. 3 de agosto de 1994)
Por la Humanidad y contra el Neoliberalismo
El Neozapatismo pronto se convirtió en un puente para trabajar, según fuera el caso, entre la teoría y la praxis revolucionaria de un Siglo XXI marcado por el Posmodernismo y el Neoliberalismo. Según la visión del Neozapatismo, el Neoliberalismo, como fundamento ideológico del Capitalismo, llevaba las contradicciones del último a todos los terrenos que tocaba, provocando paradojas como la necesidad, por un lado, de un Estado nación condenado a desaparecer o por lo menos a quedar reducido a su mínima expresión y, por el otro, a ser garante, en su doble figura de guardián y gerente, de que los desposeídos no impidan la acumulación de riquezas por parte de los poderosos. A ello, el zapatismo responde con otra paradoja que parece aún más difícil de comprender: "la de un ejército conformado por hombres y mujeres que se hicieron soldados para que un día, no muy lejano, ya no sean necesarios los soldados".
De esta manera, las cuestiones planteadas por el Neozapatismo (conocimiento de causa, información, medios masivos de comunicación, defensa por la tierra, autonomía, paz, etc.) vendrán a convertirse en elementos de un pensamiento que el movimiento define como parte de la izquierda política y el anticapitalismo, por la humanidad y contra el Neoliberalismo: "Un mundo donde quepan muchos mundos"; pero, además, donde quien mande "mande obedeciendo".
"Es razón y voluntad de los hombres y mujeres buenos buscar y encontrar la manera mejor de gobernar y gobernarse, lo que es bueno para los más para todos es bueno. Pero que no se acallen las voces de los menos, sino que sigan en su lugar, esperando que el pensamiento y el corazón se hagan común en lo que es voluntad de los más y parecer de los menos, así los pueblos de los hombres y mujeres verdaderos crecen hacia dentro y se hacen grandes y no hay fuerza de fuera que los rompa o lleve sus pasos a otros caminos. Fue nuestro camino siempre que la voluntad de los más se hiciera común en el corazón de hombres y mujeres de mando. Era esa voluntad mayoritaria el camino en el que debía andar el paso del que mandaba. Si se apartaba su andar de lo que era razón de la gente, el corazón que mandaba debía cambiar por otro que obedeciera. Así nació nuestra fuerza en la montaña, el que manda obedece si es verdadero, el que obedece manda por el corazón común de los hombres y mujeres verdaderos. Otra palabra vino de lejos para que este gobierno se nombrara, y esa palabra nombró `democracia' este camino nuestro que andaba desde antes que caminaran las palabras. Los que en la noche andan hablaron: 'Y vemos que este camino de gobierno que nombramos no es ya camino para los más, vemos que son los menos los que ahora mandan, y mandan sin obedecer, mandan mandando. Y entre los menos se pasan el poder del mando, sin escuchar a los más, mandan mandando los menos, sin obedecer el mando de los más. Sin razón mandan los menos, la palabra que viene de lejos dice que mandan sin democracia, sin mando del pueblo, y vemos que esta sinrazón de los que mandan mandando es la que conduce el andar de nuestro dolor y la que alimenta la pena de nuestros muertos. Y vemos que los que mandan mandando deben irse lejos para que haya otra vez razón y verdad en nuestro suelo. Y vemos que hay que cambiar y que manden los que mandan obedeciendo, y vemos que esa palabra que viene de lejos para nombrar la razón de gobierno, de `democracia', es buena para los más y para los menos."
Subcomandante Marcos, Comunicado del 26 de febrero de 1994
Los Acuerdos de San Andrés
Luego vendría la ofensiva del Gobierno federal, que iniciaría en febrero de 1995 con la liberación de órdenes de aprehensión a quienes supuestamente eran la dirigencia del EZLN: Fernando Yáñez, Gloria Benavides, Javier Elorriaga, etcétera. El entonces presidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León, mostrará en red nacional unas fotografías de un tal Rafael Sebastián Guillén Vicente, quien a decir de los asesores estadounidenses del gobierno mexicano, era ni más ni menos que Marcos.
De esta manera, el gobierno mexicano en turno, intentó desacreditar y desarticular al movimiento indígena zapatista, que en cuyo nombre reivindicaban las causas y reclamos del movimiento zapatista que en 1910 comandaba el general Emiliano Zapata.
Según los comunicados del movimiento rebelde lidereado ahora por el subcomandante Marcos, su dirigencia estaba constituida por pobladores de la región (indígenas, mestizos, "coletos" y mexicanos de otras regiones del país) que recurrieron a las armas ante el desprecio y abandono en que se encontraban sus demandas irresueltas incluso, pendientes desde la conquita española.
Ahora decididos a hacerse escuchar, empuñaron las armas, desafiaron al gobierno y a su mismo futuro. Este hecho de rebeldía al gobierno mexicano en turno le constituyó una afrenta más que un reclamo justo, necesario y olvidado. Decidió entonces el aniquilamiento de dicho movimiento "con toda la fuerza del Estado".
La persecución y el arresto a la supuesta dirigencia zapatista llamó de nuevo a la sociedad civil a que se volcara a las calles. La ofensiva se detendría por un instante para, en medio de una tregua, dar paso a las Mesas de San Miguel, que luego mudarían de sede al municipio de San Andrés, Larráinzar para el gobierno, Sacam'chen para los rebeldes. Daría comienzo así uno de los ejercicios más democráticos que se tenga memoria en la historia reciente de México. Gobierno y EZLN construyeron conjuntamente las propuestas, que luego tendrían que verse convertidas en acuerdos para firmar la paz. Para ello, tanto los delegados gubernamentales como los zapatistas se harían acompañar de asesores expertos para cada uno de los temas en las mesas. La primera de ellas: Cultura y Derechos de los Pueblos Indígenas.
Sin embargo, a pesar de que las mesas continuaban y que los insurgentes seguían fieles a su palabra empeñada de no romper unilateralmente el cerco militar, el gobierno zedillista apostó por una estrategia de contrainsurgencia que mantenía vigente la persecución a los supuestos cabecillas, al tiempo que echaba mano de grupos paramilitares. En enero de 1996 la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona fue realizada, donde el EZLN convocaba a la formación de una organización política civil y pacífica que no luchara por el poder y se empeñara en la construcción de una nueva forma de hacer política: el FZLN. A su vez, en febrero se produjo la firma de los acuerdos de la primera de seis mesas: los Acuerdos de San Andrés.
En ellos se hacía un reconocimiento real de la composición pluriétnica de la Nación mexicana, al definir de acuerdo con la legislación internacional qué son los pueblos indígenas; lo que por consiguiente obligaba al gobierno a establecer una nueva relación, no sólo con los pueblos indígenas, sino con el resto de la sociedad. En lo que a la relación con los pueblos indígenas tocaba, los Acuerdos de San Andrés establecían cinco principios básicos que la normaban: libre determinación y autonomía, participación, pluralismo político, sustentabilidad e integralidad. La propuesta de ley significaría, además, el reconocimiento constitucional a las comunidades y pueblos indígenas como entidades de derecho público, brindando la posibilidad de que por primera vez en la historia del llamado México Independiente los pueblos indígenas pudieran elegir libre y democráticamente a sus representantes, como lo venían haciendo, más o menos, otros sectores de la población.
Pero nada de esto se vio cumplido. El entonces secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, luego de haber dado instrucciones como encargado de la política interior de que la delegación gubernamental firmara los Acuerdos, se retractaría de lo suscrito, tras lo que pareció una consulta del presidente Zedillo a los jefes de Estado español y estadounidense, pues por esas fechas se habría entrevistado con ambos, en espacios y tiempos distintos.
El Ejecutivo presentó entonces una propuesta de reforma constitucional que desestimaba lo signado entre las partes, y con ello terminaría por anular la posibilidad de una paz digna. En diciembre de ese mismo año uno de los grupos paramilitares que son subvencionados a través de secretarías de Estado y entrenados por el Ejército federal atacó a un conjunto de hombres, mujeres, ancianos y niños que rezaban en ayuno por la paz en una pequeña capilla de madera, en Acteal, muncipio de Chenalhó, Chiapas. El número de víctimas y sus edades, pero también por las características del crimen -al más puro estilo de los grupos de kaibiles entrenados por militares estadounidenses en su guerra de intervención en El Salvador- la matanza de Acteal llevó una vez más a la sociedad civil progresista a salir a las calles en señal de protesta.
El Neozapatismo demostró fidelidad y compromiso de la palabra empeñada desde antes de la matanza de Acteal. Desde agosto de 1994, el EZLN había dado su palabra a la sociedad civil, en el marco de la Convención Nacional Democrática, de no iniciar las hostilidades contra el Ejército federal, a quien le había declarado la guerra en su primera Declaración. A cambio, el EZLN reclamaba que el Estado y la sociedad civil harían todo lo que estuviera de su parte para la construcción de una nación verdaderamente democrática. No sólo no sucedió así, sino que el EZLN tuvo que defenderse (y lo sigue haciendo) de todos y cada uno de los embates que, inscritos en una lógica de Guerra de baja intensidad, orquestaron los gobiernos neoliberales priístas.

Actualidad

La vía política
En 2005 el EZLN decide dejar la vía armada y decide incorporarse a la vida política de la nación. Tomando como referencia las campañas políticas de las elecciones de México en 2006, el EZLN se lanza a recorrer el país formando una caravana denominada La Otra Campaña y el Subcomandante Marcos cambia el seudónimo por Delegado Zero.
A raíz de acontecimientos violentos ocurridos en Atenco (a las afueras de la Ciudad de México) en abril de 2006, el zapatismo decide suspender indefinidamente su ruta por el país y se instala en la capital de la República, hasta que los ciudadanos arrestados en dicha trifulca sean liberados. Las elecciones del 2 de julio se realizaron sin que dichas peticiones fueran resueltas en su totalidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario