martes, 20 de enero de 2015

El Origen del Picaflor - Leyenda Mapuche

El Origen del Picaflor - Leyenda Mapuche

Cerca del lago Paimún, oscuro y silencioso como un estanque, donde el tiempo se amansa junto con la corriente, vivían hace mucho tiempo dos hermanas: Painemilla y Painefilu. Las dos eran jóvenes y hermosas, y un día un gran jefe extranjero se enamoro de Painemilla. La muchacha y el inca se casaron y se fueron a vivir a su hermoso palacio de piedra, construido en la cercana montaña de Litran-Litran.

Pronto Painemilla supo que esperaba un hijo, y el inca convoco a los sacerdotes para que hicieran sus profecías. Uno de ellos dijo que nacerían un varón y una mujer, y que los dos, en señal de distinción, tendrían en el pelo una hebra de oro.

Como se acercaba el momento del nacimiento y el inca tenia que viajar a sus tierras del norte, Painemilla le pidió a Painefilu que subiera al palacio para hacerle compañía. Así se reencontraron las dos hermanas, pero las cosas ya no fueron como antes, Painefilu sentía una envidia inconfesable de Painemilla, de su vida que parecía tan fácil, tan plácida, colmada de abundancia y de amor... Odiaba su facilidad para hacerse querer y su aparente ignorancia de los malos sentimientos... le dolía verla acariciar distraídamente su vientre que crecía, mientras se sentaba a tejer o a trenzar los Kupulhues, y sola, durante muchas noches, no pudo pensar en otra cosa más que en los ojos amantes con que el inca había mirado a su hermana al despedirse.


Painefilu trataba de disimular sus sentimientos y cuidaba mucho a Painemilla, pero sentía que el mundo se achicaba a su alrededor, que el corazón se le volvía pesado y duro y que ya no podía levantar la cabeza para mirar a nadie a los ojos.

Con el nacimiento pareció enloquecer: convenció a su hermana de que había parido una pareja de perritos y escondió a los hermosos mellizos que habían recibido en sus brazos. Hizo fabricar un cofre, acomodo en él a los bebes y mando que lo arrojaran en la zona más correntosa el lago Huechulafquen. En el palacio Painemilla lloraba espantada, mientras amamantaba a dos perritos.

Cuando el inca estuvo de vuelta, no hubo manera de que perdonara a su mujer. Furioso, dando enormes pasos que resonaban sobre las piedras del piso, con su mano alzada como para castigarla, echo a Painemilla, la mando a vivir a la cueva de los perros e hizo matar a los cachorritos. Painefilu, sombría, siguió viviendo en el palacio, cada vez mas callada, como si todo lo que había pasado pudiera tragárselo el silencio.

El agua del Huechulafquen se abrió para recibir el cofre donde dormían los hijos de Painemilla y sé cerro sobre el cubriéndolo de espuma. Pero la caja se asomo unos metros mas allá y se mantuvo milagrosamente a flote, oscilando entre las olas, nadando en círculos en los remansos, atascándose a veces entre las piedras y las plantas de la orilla... dicen que Antü, el padre Sol, desde le cielo, descubrió el cofre por el brillo de su cerradura de oro y decidió protegerlo, dándole calor o sombra según lo necesitara... hasta que, cierto día, un hombre viejo que pasaba junto al lago vio el cajoncito brillante, muy cerca de la costa, entonces lo saco del agua y se lo llevo a su casa, admirado de su hermosa cerradura dorada, pero no lo abrió enseguida porque era la hora de comer y no quería hacer esperar a su vieja esposa.

La pareja comía su chaskiñ cuando escucho unos sonidos extraños, como el entrechocar de huesos, que provenían del cofre. Lo abrieron con cuidado y encontraron a los rubios mellizos de hermosos cabellos entre los cuales se destacaba, mas largo y brillante, un pelo de oro.

Los viejos mapuches se asombraron mucho de los recién nacidos, que se pusieron a crecer ostensiblemente apenas los alzaron del cajón. Y los criaron con amor, aun sabiendo que nunca serian como ellos esos extraños y hermosos niños que nunca comían, y que, sin embargo, se hacían tan grandes como hijos de dioses.

Un día, mientras el inca paseaba tristemente por las inmediaciones del lago, pensando, como siempre, en que era un padre sin hijos, un esposo sin esposa y en que nunca comprendería bien por que, vio a los mellizos que jugaban junto al bosque. Le atrajeron de inmediato esos chicos solitarios, un niño y una niña, que tendrían la edad de los suyos si estos hubieran sido humanos como se esperaba... quiso conversar con ellos y, al acariciar la cabeza del varón, sintió en su palma el pelo de oro. Y de esa manera, en un instante, los tres se reconocieron. Pero el muchachito enfrento al inca con violencia:

- ¡No podemos llamarte padre! Echaste a mama del palacio. Pasa frío y hambre entre los perros. Se abriga con un cuero pelado y tiene que disputarle la comida a los animales. Era una reina y vive peor que un perro, porque piensa y recuerda... Te repito: no podemos llamarte padre.


Conmocionado, el inca mando que llevaran a los mellizos al palacio de Litrán. Una vez allí, su hijo volvió a increparlo:

- ¡Queremos ver a mama ahora mismo! No nos quedaremos ni un minuto si no la liberan y le devuelven el respeto que se merece. Si no es así, te juro que no mandaras por mucho tiempo.

El inca obedeció, y así fue como Painemilla y sus hijos se reunieron, se conocieron y no se separaron nunca más.

De Painefilu, la traidora, se vengaron sus propios sobrinos. La ataron, la empujaron afuera del palacio y la obligaron a sentarse sobre una roca. Entonces el muchacho sacó un objeto que tenía guardado, alzó hacia el sol la pequeña piedra transparente y rogó:

- ¡Ayúdame, Antü! ¡Que todo tu calor atraviese mi piedra mágica! ¡Que se convierta en rayo, en antorcha, en la llama más azul, para destruir a Painefilu!

El prodigio se cumplió, y de Painefilu solo quedo un montón de cenizas. Pero un pedacito de su corazón no alcanzo a quemarse, y cuando llego el viento a dispersar los vestigios, de entre el remolino ceniciento salió volando un pajarito tornasolado.

Era el pinsha, el picaflor, que según los mapuches predice la muerte, que vive inquieto y triste como Painefilu. No se posa en las ramas ni roza con sus alas el follaje como los otros pájaros; tiembla, tiembla de miedo constantemente y, como si esperara un castigo, se esconde en cavernas oscuras o se aferra con desesperación a los acantilados.

sábado, 3 de enero de 2015

APRENDIZAJE - Mario A. Alonso

APRENDIZAJE

MarioA. Alonso

A golpes se aprende.

A la sazón, cuando el corazón se anuda y casi muere, se aprende.
Se aprende al borde de la muerte, de la propia y de la amada; mucho más de la amada.
Aprendes cuando la muerte roza apenas a aquella que en su vientre concibió la locura de tu futuro.
El aprendizaje, la comprensión del todo y de la vida no es directo.
Si estás muriendo sabrás que solo es eso, las puertas de lo oculto, solo para vos; eso no conduce a la sabiduría.
El porrazo debe venir de alguien amado intensamente.
Si el alguien te ha dado vida será un golpe inolvidable, misterioso, que lleve a comprender las cuestiones que realmente importan en la existencia.
Si luego de aquel trancazo logras salir indemne, habrás cambiado, sino es que eras un ingenuo, un inocente.
Las ligas en el presente tienen que ver con el amor.
Vives en el amor, y en el amor mueres, aunque sigas viviendo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

MATANDO DEMONIOS

MATANDO DEMONIOS

MARIO ANGEL ALONSO

Detrás de la puerta el demonio
si no hay luz vendrá a buscarte
clavado en el tridente te llevará
porque has pecado.
así dijo mi abuela alguna noche
y cerró puertas y ventanas
la oscuridad coronó el espanto pavoroso
un aguijón hincaba la médula
nada de eso paso
ocurrió la noche
la mañana coló por las rendijas
me hice fuerte ante aquel pánico
cuando hubo luz
junto al demonio moría el miedo.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Voy a caerme

VOY A CAERME

Mario A. Alonso

Voy a caerme
en la negra noche de los sueños
dejarme descansar
sin custodia ni recuerdos
a despeñarme
inconsciente en la memoria
entregarme al acaso sin arreglos
a los bajíos de la oscura traslación incontrolable
concedo el cuerpo dormido al universo
sin conocer el rumbo de mi sino
esta cerca la hora en que me entrego
a los candiles del futuro inquietante
turbado llego a dormir la pena y la alegría
con la esperanza de un nuevo destino
déjame oscuridad en la inocencia
si amanezco entre estrellas o luces
seré el albor
nuevo mortal sin ahogos.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

RAFAGAS DE AMOR - Mario A. Alonso

RAFAGAS DE AMOR

Mario A. Alonso


Como ráfagas llega el amor

a veces violentos torbellinos

otras veces rachas suaves

llegan y se quedan

colgados del color del cielo

que los trae

no es la violencia con que acuden

lo que las hace eternas

sino el olor del viento que las acarrea

y el cielo mas o menos azul que las alumbra

no es lo mismo una ráfaga de sauce

que una violenta ventolera de jarillas

medir el amor por el olor del tiempo

puede exponer el momento

el desgarro que queda en el alma

no pienso en vendavales de molles

esos que con espinas dejan huellas profundas

cada cual descarga un recuerdo

y no es la flor ni la espina

sino el ímpetu de la brisa que la arrastra

jarillas, molles y amor

de todo eso lleno está este aliento

y como llegan se van

montados en el lomo de lo incógnito

tengo un corazón empapado de jarillas

de molles y espinas anegada voluntad

no es la violencia de la esencia del árbol

es la disposición de aceptar el arrebato

preparando el corazón para el zarpazo.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

ENREDADO RUMBO AL DIA

ENREDADO RUMBO AL DIA

Mario A. Alonso




Lo anda cercando la noche
extremidades pegajosas
envuelven al hombre
y embrujan la pana
como tela de araña
teje el recuerdo
enhebra nostalgia
empuja al hondo agujero
de la soledad
fatal, injusta, incógnita,
negra la manta
se comprime el juicio
manso cede el hombre acorralado
conociendo el encierro
sabe que en estas horas
mariposas, duendes y brujas se agitan
y enredado en telarañas
entrega albur en las hojas

y espera el mañana.

domingo, 28 de septiembre de 2014

CRIATURA EN LA CREACION

CRIATURA EN LA CREACION
Mario A. Alonso


Nada era la nada

ni yo existía

y en un acuerdo tácito, omiso y silencioso, fui.

cuerpos que se amaron

besos, jadeos, entrega

células divididas,

por dos, por cuatro, por seis.

Fui entonces carne, venas y huesos.

Memoria dentro de tu vientre,

hasta morirnos casi juntos.

Ahora somos más, y tantas veces menos…

Necesito de tu calor,

el de tu vientre tu vientre tu vientre

seguir sumando anillos 


al tronco de nuestros tallos

yo espero, te veo venir por ahí,

y tanto que necesito seguir  amándote.


jueves, 11 de septiembre de 2014

DESEO Y PENSAMIENTO

DESEO Y PENSAMIENTO

A veces el cuerpo llora,
se derrama imperceptible
aqueja el alma sensible
reconociendo el sufrir
siempre es bueno transcurrir
enfrentando los dolores
alejando los temores
los propios y los ajenos
sanando sin  ser tan bueno
el cuerpo que se ha golpeado
que es solo un traje nomás
con que transito la paz
de este instante reducido
para volver a la tierra
al lugar de donde vengo
a convertirme en eterno
en yuyo o en árbol nuevo
quisiera reverdecer
alimentar a otro ser
he de volver a ese sitio
despojado de envoltorios
no creo en los velatorios
donde lloran los caretas
tampoco en esas carretas
que arrastran al camposanto
quiero ser libre hasta cuando
ya no quede ni un suspiro
no quiero flores cortadas
ni cajones ni reuniones
llévenme a los cañadones
de la cordillera inmensa
y entierren ahí mi osamenta
para volver a nacer
enredado en una mata
que luego he de florecer.

viernes, 15 de agosto de 2014

Carta de despedida del Che a sus padres


Carta de despedida del Che a sus padres

1 de abril de 1965

Queridos viejos:

Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.

Hace de esto casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo.

Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más conciente, mi marxismo está enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.

Puede ser que ésta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo.

Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy. Ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista, sostendrá unas piernas fláccidas y unos pulmones cansados. Lo haré.

Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condotieri del siglo XX. Un beso a Celia, a Roberto, Juan Martín y Patotín, a Beatriz, a todos. Un gran abrazo de hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.

Ernesto

miércoles, 6 de agosto de 2014

ESPERANZA DE INVIERNO

ESPERANZA DE INVIERNO
Mario Angel Alonso - Chos Malal 05/08/2014

Horizonte gris por el este
tenues azules lo motean
flacos 
los árboles como fantasmas
compiten porfiados con el cielo
las casas descoloridas
y tanto que llueve
dos niñas pasan frente a mi ventana
ni me ven y van de negro
para no desentonar
negros los cerros, la montaña
coronadas de blanco las nevadas testas
hoy debía ser un día triste
elijo un vestido de colores

salgo al frío de la calle
Estela y Guido sonríen sin parar
un rayo se cuela en la borrasca
Laura es el sol
alumbra una nueva esperanza.