miércoles, 5 de septiembre de 2012

Porque


PORQUE
Mario A. Alonso

Porque no quiero que me aplaste la noche
porque no tengo sueños en mente
porque por un momento volvió tu imagen
porque tengo buen vino
porque por algún resquicio asoma un amigo
porque me dieron ganas de ser inmaduro
porque me hastía tener más de cuarenta
porque no quiero que se note
porque fui muchísimo más feliz cuando joven
porque no debo responder a nadie por mi irresponsabilidad
porque quiero llevar el lastre lo más liviano posible
porque a veces mi rebeldía es así de pobre
porque quería estar solo
porque tenía ganas de tomar vino conmigo mismo
porque a veces logro que todo me chupe un huevo
porque quizá mañana me arrepienta
porque me queda menos de la mitad de mi tiempo cronológico para hacer lo que quiera
porque si
porque amo el vértigo que aturde
porque quiero
por eso estoy aquí a esta hora
en que hasta los duendes 
han conciliado el sueño.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Los zapatistas y las manzanas - Subcomandante Insurgente Marcos


Los zapatistas y las manzanas
Subcomandante Insurgente Marcos


Dice Durito que la vida es como una manzana.

Y dice también que hay quienes la comen verde, quienes la comen podrida y quienes la comen madura.

Dice durito que hay algunos, muy pocos, quines pueden elegir cómo se comen la manzana: si en un hermoso arreglo frutal, en puré, en uno de esos odiosos (para Durito) refrescos de manzana, en jugo, en pastel, en galletas, o en lo que dicte la gastronomía.

Dice durito que los pueblos indios se ven obligados a comer la manzana podrida y que a los jóvenes les imponen la digestión de la manzana verde, que a los niños les prometen una hermosa manzana mientras se las envenenan con los gusanos de la mentira, y a las mujeres les dicen que les dan una manzana y sólo les dan media naranja.

Dice Durito que la vida es como una manzana.

Y dice también que un zapatista, cuando está frente a una manzana, le saca filo a la madrugada y parte la manzana, con certero golpe, por la mitad.

Dice Durito que el zapatista no intenta comerse la manzana, que ni siquiera se fija si la manzana está madura, o podrida, o verde.

Dice Durito que, abierto el corazón de la manzana, el zapatista toma con mucho cuidado las semillas, va y ara un pedazo de tierra y las siembra.

Después, dice Durito, el zapatista riega la matita con sus lágrimas y sangre, y vela el crecimiento.

Dice Durito que el zapatista no verá el manzano florecer siquiera, ni mucho menos los frutos que dará.

Dice Durito que el zapatista sembró el manzano para que un día, cuando él no esté, alguien cualquiera pueda cortar una manzana madura y ser libre para decidir si se la come en un arreglo frutal, en puré, en jugo, en un pastel o en uno de esos odiosos (para Durito) refrescos de manzana.

Dice Durito que el problema de los zapatistas es ése, sembrar las semillas y velar su crecimiento. Dice Durito que el problema de los demás seres humanos es luchar para ser libres de elegir cómo se comen la manzana que vendrá.

Dice Durito que ahí está la diferencia entre los zapatistas y el resto de los seres humanos: Donde todos ven una manzana, el zapatista ve una semilla, va y prepara la tierra, siembra la semilla, la cuida.

Fuera de eso, dice Durito, los zapatistas somos como cualquier hijo de vecina. Si acaso más feos, dice Durito, mientras de reojo mira cómo me quito el pasamontañas.


Subcomandante Insurgente Marcos
Desde alguna madrugada del Siglo XXI





FELIZ CUMPLEAÑOS MAESTRO EDUARDO GALEANO


Una vez, leyendo una carta que el Subcomandante Marcos le escribía al Maestro Eduardo Galeano, concí el libro "Las Palabras Andantes", justo un párrafo que decía: "...Y porque se me ha quedado bailando en la cabeza una parte de su libro "Las palabras Andantes". 
Porque dice así: 
"¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con el momento que la necesita ni con el lugar que la quiere?. Y la boca, ¿sabe morir?". 
Ventana sobre la palabra (VIII), p.262. " - Subcomandante Insurgente Marcos.
Me fui corriendo a comprar el libro que devoré en pocas horas y aproveché para comprar también el"Libro de los Abrazos" y regalárselo a alguien que espero, finalmente, lo haya leído.

Hoy es el cumpleaños del Maestro Eduardo Galeano y lo recuerdo desde aquella carta que un 2 de mayo de 1995 le escribía otro Maestro de la literatura, que la lucha zapatista le dió el nombre de "Marcos":
¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS POETA!!
He aqui la carta completa:





Ejército Zapatista de Liberación Nacional México
2 de mayo de 1995
A: Eduardo Galeano.
Montevideo, Uruguay.
De: Subcomandante Insurgente Marcos
Montañas del Sureste Mexicano. Chiapas, México.


Señor Galeano:

Le escribo porque... porque me dieron ganas de escribirle. Porque ya pasó el día del niño acá en México y se me ocurre que a usted le puedo platicar lo que acá pasa, en un día del niño, en medio de una guerra sorda. Le escribo porque no tengo ninguna razón para hacerlo y, entonces, puedo así contarle lo que pasa o lo que me viene a la cabeza, sin la preocupación de que no se me vaya a olvidar el motivo de la carta. Porque sí, pues.
También porque perdí el libro que me regaló y porque ese ratón cambista que suele ser el destino (?) ha repuesto el libro perdido con otro libro. Y porque se me ha quedado bailando en la cabeza una parte de su libro Las palabras andantes .
Porque dice así:
"¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con el momento que la necesita ni con el lugar que la quiere?. Y la boca, ¿sabe morir?" .
Ventana sobre la palabra (VIII), p.262.
Y entonces yo me he recostado para pensar y fumar. Es de madrugada y como almohada tengo un fusil (bueno, en realidad no es un fusil, es una carabina que fue de un policía hasta enero de 1994. Antes servía para matar indígenas, ahora sirve para que no los maten). Con las botas puestas y la pistola recostada a un lado, cerca de la mano, pienso y fumo. Afuera, alrededor de humo y pensamientos, mayo se engaña a sí mismo fingiendo que es junio y hay ahora una tormenta de lluvia, rayos y truenos que logró lo que parecía imposible: callar a los grillos.
Pero yo no estoy pensando en la lluvia, no estoy tratando de adivinar cuál de los relámpagos que está por rasguñar la tela de la noche será el de la muerte, ni siquiera me preocupa que el techito de nylon que cubre mi estancia es demasiado pequeño y se moja la orilla del camastro (¡Ah! Porque resulta que me hice una camita de ramas y horcones, amarrados con bejucos. Lo hice porque la uso de escritorio, bodega y, a veces, para dormir. En la hamaca no me acomodo o me acomodo demasiado, me quedo muy dormido y el sueño profundo es un lujo que, acá, se puede pagar muy caro. En la cama de varillas de palo se está lo suficientemente incómodo como para que el sueño sea apenas un pestañazo).
No, no me preocupan ni la noche, ni la lluvia, ni los truenos. Me preocupa eso de "¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con el momento que la necesita ni con el lugar que la quiere? Y la boca, ¿sabe morir?" . El libro me lo mandó la Ana María , una indígena tzotzil que tiene el grado de mayor de infantería en nuestro ejército. Alguien se lo mandó a ella y ella me lo mandó a mí, sin saber que yo perdí un libro de usted y este libro repone el libro perdido, que no es lo mismo pero tampoco es igual. El libro está lleno de dibujitos en tinta negra y yo creo que así deben ser los libros y las palabras: dibujitos que salen de la cabeza o la boca o las manos y que van y se ponen a bailar en el papel, cada vez que el libro se abre, y en el corazón cada que el libro se lee. El libro es el regalo más grande que el hombre se ha dado a sí mismo. Pero volvamos a su libro de usted que yo tengo ahora. Lo leí con un cabito de vela que cargaba en la mochila.
El último tramo de pabilo se fue con esa página 262 (¡capicúa!, ¿no? ¿una señal?). Y entonces me recordé la frase aquella de Perón que me mandó y luego mi torpe respuesta y, más después, el libro que me envió. Y aquí la pena de contarle que el libro lo dejé botado en la "graciosa huida" de febrero. Y entonces me llegan este libro y las letras sobre el saber callar. Y yo ya llevo varias noches dándole vueltas al asunto, aun antes de que me llegara el libro. Y me pregunto si no llegó la hora de callar, si no será que ya se pasó el momento y ya no es el lugar, si no es la hora de morir la boca...
Y le escribo esto en una madrugada de mayo, pasado ya el 30 de abril de 1995, que es el día del niño acá en México. Nosotros los niños mexicanos celebramos ese día, las más de las veces, a pesar de los adultos.
Por ejemplo, gracias al supremo gobierno, hoy muchos niños indígenas mexicanos celebran su día en la montaña, lejos de sus casa, en malas condiciones de higiene, sin fiesta y con la pobreza más grande: la de no tener un lugar donde recostar el hambre y la esperanza.
El supremo gobierno dice que no ha expulsado a estos niños de sus hogares, sólo ha metido a miles de soldados en sus terrenos. Con los soldados llegaron el trago, la prostitución, el robo, las torturas, los hostigamientos. Dice el supremo gobierno que los soldados vienen a "defender la soberanía nacional" .
Los soldados del gobierno "defienden" a México de los mexicanos. Estos niños no han sido expulsados, dice el gobierno, y no tienen por qué sentirse espantados de tantos tanques de guerra, cañones, helicópteros, aviones y miles de soldados.
Tampoco tienen por qué asustarse, aunque esos soldados traigan órdenes de detener y matar a los papás de estos niños. No, estos niños no han sido expulsados de sus casas. Comparten el piso irregular de la montaña por el gusto de estar cerca de sus raíces, comparten la sarna y la desnutrición por el simple placer de rascarse y por lucir una figura esbelta.
  Los hijos de los dueños del gobierno pasan su día en fiestas y regalos.
Los hijos de los zapatistas, dueños de nada como no sea su dignidad, pasan su día jugando a que son soldados que recuperan las tierras que les quitó el gobierno, juegan a que siembran la milpa, a que van por leña, a que se enferman y nadie los cura, a que tienen hambre y, en lugar de comida, se llenan la boca de canciones.
Por ejemplo, esa canción, que les gusta cantar en la noche, cuando más cerradas son la lluvia y la niebla, y que dice, más o menos así:
"Ya se mira el horizonte,
combatiente zapatista,
el camino marcará
a los que vienen atrás"
Y, por ejemplo, en el horizonte aparece, marcando el paso, el Heriberto. Y atrás del Heriberto, por ejemplo, va el hijito del Oscar que lo llaman Osmar.
Y van, los dos, armados de sus dos varitas que pasaron a llevar de un acahual cercano ( "No son varitas" , dice el Heriberto y asegura que se trata de poderosas armas que son capaces de destruir un nido de hormigas arrieras que está cerca del arroyo y que le picaron al Heriberto y hubo de tomar represalias).
Avanzan el Heriberto y el Osmar en columna. Y por el frente opuesto avanza la Eva , armada de un palo que tiene la ventaja de convertirse en muñeca cuando el ambiente es menos bélico.
Y detrás de la Eva viene la Chelita , que levanta sus casi dos años apenas unos centímetros del suelo y que tiene unos ojos de venado lampareado que ya desvelarán, alguna noche, al tal Heriberto o al que se deje herir por destello tan moreno. Y atrás de la Chelita va un chuchito (perrito) que de puro flaco parece una marimba diminuta.
Y a mí todo esto me lo están contando, pero como si lo estuviera viendo al Wellington frente a Napoleón en esa película que se llamó Waterloo y, creo, salía el Orson Wells y al Napoleón lo derrotaban por culpa de un dolor de panza.
Pero aquí no hay Orson que valga, ni flanqueos de infantería, ni apoyo de artillería, ni defensa en cuadro contra las cargas de los de a caballo, porque tanto el Heriberto como la Eva han decidido optar por el ataque frontal y sin escaramuzas ni tanteos previos.
Yo estoy a punto de opinar que eso parece batalla de sexos, pero ya se está lanzando el Heriberto sobre la Chelita , evitando la carga directa de la Eva que se ve, de pronto, frente a un Osmar que no la espera cara a cara, ni de pie sino que está de lado y en cuclillas porque ahí no más le dieron ganas de cagar y la Eva proclama que el Osmar se cagó de miedo y el Osmar no dice nada porque ahora quiere montar el chuchito se le acercó a oler, y en el entretanto la Chelita se puso a llorar cuando vio venir al Heriberto y el Heriberto ahora no sabe qué hacer para que se calle la Chelita y le ofrece una piedrita de regalo ("Acaso es piedrita" , dice el Heriberto que asegura que se trata de oro puro) y la Chelita nada que para su chilladera y yo estoy pensando que hasta que le dieron una sopa de su propio chocolate al Heriberto cuando llega la Eva , en maniobra que llaman de "voltear la posición enemiga" , y le cae el Heriberto por la espalda (cuando Heriberto ya le está ofreciendo su arma antihormiga-arriera a la Chelita , la cual está considerando la oferta, entre chillido y chillido), y entonces, ¡pácatelas!, la muñeca-arma de la Eva llega en su cabeza del Heriberto y empieza la chilladera, (estereofónica, porque la Chelita se siente estimulada por los gritos del Heriberto y no se quiere quedar atrás), y hay sangre y ya viene la mamá de no sé quien, pero trae un cinturón en la mano y los dos ejércitos se desbandan y el campo de batalla queda desierto y en la enfermería declaran que el Heriberto tiene un chipote del tamaño de su nariz y que, como la Eva está intacta, ganaron la mujeres en esta batalla.
El Heriberto se queja de arbitraje parcial y prepara el contra-ataque pero no será hasta mañana porque ahorita hay que comer los frijoles que no llenan ni el plato ni la panza...
Y así pasaron el día del niño, dicen, los niños de un poblado que se llama Guadalupe Tepeyac. En la montaña lo pasaron, porque en su pueblo hay varios miles de soldados defendiendo "la soberanía nacional" . Y dice el Heriberto que, cuando sea grande, va a ser chofer de un camioncito y piloto de avión no quiere ser porque, dice, si se le poncha la llanta del carrito, ahí nomás te bajas y te vas caminando, en cambio si se le poncha la llanta al avión no hay para donde hacerse.
Y yo me digo que cuando sea grande voy a ser uruguayo-argentino y escritor, en ese orden, y no crea usted que será fácil porque lo que es el mate, no lo puedo tragar.
Pero no era esto lo que yo quería contarle. Lo que yo quería era contarle un cuento para que usted lo cuente:
Me enseñó el Viejo Antonio que uno es tan grande como el enemigo que escoge para luchar, y que uno es tan pequeño como grande el miedo que se tenga. "Elige un enemigo grande y esto te obligará a crecer para poder enfrentarlo. Achica tu miedo porque, si él crece, tú te harás pequeño" , me dijo el Viejo Antonio una tarde de mayo y lluvia, en esa hora en que reinan el tabaco y la palabra.
El gobierno le teme al pueblo de México, por eso tiene tantos soldados y policías. Tiene un miedo muy grande. En consecuencia, es muy pequeño. Nosotros le tenemos miedo al olvido, al que hemos ido achicando a fuerza de dolor y sangre. Somos, por tanto, grandes.
Cuéntelo usted en algún escrito. Ponga que se lo contó el Viejo Antonio. Todos hemos tenido, alguna vez, un Viejo Antonio. Pero si usted no lo tuvo, yo le presto el mío por esta vez.
Cuente usted que los indígenas de sureste mexicano achican su miedo para hacerse grandes, y escogen enemigos descomunales para obligarse a crecer y ser mejores.
Esa es la idea, estoy seguro que usted encontrará mejores palabras para contarlo. Escoja usted una noche de lluvia, relámpagos y viento. Verá cómo el cuento sale así nomás, como un dibujito que se pone a bailar y a dar calor a los corazones que para eso son los bailes y los corazones.
Vale. Salud y un muñequito sonriente, como ésos con los que firma.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos 
P.D. de advertencia policiaca. Es mi deber informarle que soy, para el supremo gobierno de México, un delincuente. Por lo tanto mi correspondencia puede ser implicatoria.
Le ruego que se grabe usted el contenido de la presente, es decir, la encomienda que suplica, y destrúyala inmediatamente. Si el papel fuera de chicle, le recomendaría que lo comiera y, masticando, se pusiera a hacer esas bombitas de chicle que tanto escandalizan a las buenas conciencias, y que demuestran la falta de urbanidad y educación de quien las hace.
Aunque hay algunos que las hacen con la esperanza de que una de las bombitas sea lo suficientemente grande como para llevarlo a uno de esa ruta luminosa que, allá arriba, se alarga... como se alargan el dolor y la esperanza sobre el cielo de nuestra América.
P.D. improbable. Salude usted de mi parte, si lo ve, al tal Benedetti. Dígale usted, por favor, que sus letras, puestas por mi boca en el oído de una mujer, arrancaron alguna vez un suspiro como esos que echan a andar a la humanidad entera.
Dígale también, que quién quita y lo de "Marcos" fue por "el cumpleaños de Juan Ángel" .




http://www.ezln.org.mx

jueves, 23 de agosto de 2012

AHORA


AHORA
Mario Angel Alonso



Ahora la luz se ha vuelto tenue

el viento se detuvo

el río baja suave

puedo escuchar tu voz

y extrañarte

viajo hasta tus ojos

miran desde la humedad

que transita eterna

consumiendo la roca

que es el fondo

tus manos rozan la brisa

beso tu boca

en el recuerdo

la vieja herida sangra

brotan ahí emociones pasadas

cansado el sol declina

como siempre

serena la penumbra embosca

se vuelve noche la tarde

marchas nuevamente

viernes, 10 de agosto de 2012

Pincén

Pincén


Pincén fue sentado sobre un matungo ayudado por su sobrino el capitanejo Mariano Pincén y con las manos atadas en la espalda con un tiento crudo, fue llevado a Trenque Lauquen, donde estaba acampando Villegas. 

Martina Pincén de Cheuquelén, nieta del cacique fue testigo presencial de los crimenes aberrantes y realtó la escena diciendo: 
- ...Estábamos todos nosotros (en Trenque Lauquen) cuando vino el General (Villegas) y le habló, y el abuelo dijo: ¡No me maten! Pero después dijo: Si me van a matar que se salve mi familia. 
El cacique se paró, alto como era, blanco, estaba vestido de gaucho, con chiripá y bota de potro, camiseta, camisa blanca. Y lo sacaron con camisa y todo. Se lo llevaron. Estaban allí todos, la finada mamá, mi tía María. Se lo llevaron...” 


Después de treinta y un días de traquetear los caminos polvorientos de la pampa india, a la que los milicos llamaban “desierto”, el 7 de diciembre de 1878, la carreta de bueyes que transporta al cacique Pincén y algunos otros prisioneros entre los que abundan las mujeres, los niños y ancianos, arriba al Fortín Federación, a Junín en el oeste de la provincia de Buenos Aires. 

Allí, un fotógrafo solícita permiso para retratarlo. 
Cuando la sesión estaba a punto, con la gran cámara de madera y su objetivo de bronce apuntando hacia Pincén, éste interrumpió la toma y se dirigió a sus mujeres. 
Luego se supo que se despedía de la familia ante la suposición de su fusilamiento. 

Más tarde, al llegar a Buenos Aires, el fotógrafo italiano Antonio Pozzo, con estudio en la calle Victoria 590, fue autorizado a retratar a Pincén. 
Lo registró solo y con su familia en varias tomas de estudio. 
Entre los testigos estaba el Perito Francisco P. Moreno. El entonces director del Museo Antropológico le ofreció a Pincén prendas, una boleadora y una lanza para las fotos. Así, y a la vista de sus armas, el cacique, de 70 años, pareció recobrar su antiguo ímpetu: enrolló la boleadora a su delgado cuerpo, se colocó la vincha, y blandiendo la enorme lanza, gritó, durante una de las tomas: Que me pongan como entro en pelea. 
Con esta última foto, Pincén se dio cuenta de la importancia de la fotografía. Lo mostraba como el jefe guerrero que fue. 


domingo, 29 de julio de 2012

La Negra, una araña


La Negra, una araña
 Mario A. Alonso

Asomada a la boca del agujero oscuro que formaba la entrada de su casa, examinó el terreno evaluando los peligros que la acecharían al momento de cambiar de morada.
Hacía un tiempo el otoño daba inicio, y los vientos helados que se colaban por las rendijas de la puerta principal de la casa iban a dar justamente a la entrada de la suya. Esto le causaba múltiples inconvenientes, por las tardecitas el frío la dejaba casi inmóvil, y las pocas presas que por allí cerca se aventuraban, lograban escaparse debido a la lentitud en sus reflejos.
La Negra tenía hambre, pero además le atraía demasiado el sonido que brotaba del extraño aparato de madera que hábilmente ejecutaba aquel humano.

Manuel era metódico, siempre, o casi siempre a la hora en que el sol comenzaba a caer, ocupaba el sillón más cómodo del living de la casa y tocaba. A veces, mientras improvisaba observaba distraído las habilidades con que la araña que vivía cerca de la puerta tejía su red; cuando cazaba algún pequeño  insecto más lo deslumbraba el método que usaba para envolverlo con su seda hasta convertirlo en un capullo donde aguardaría adormecido la hora de servirle de almuerzo.
Esa tarde la había visto asomada a la entrada de su hogar, que era la herida que en forma de pequeña cueva dejara un clavo en la pared.

Varios gatos de distintos tamaños ocupaban el terreno que La Negra debía atravesar, los juzgó gordos, demasiado para que su pequeño tamaño llamara su atención; no llevarían demasiado peligro.
Calculó la hora de menor intensidad en el tránsito por aquel lugar de la casa, y arribó a la conclusión que debía iniciar el traslado por la noche, más bien entrada la madrugada.
Esa misma tarde volvió al fondo de su refugio y consumió las últimas reservas de comida; a la noche intentaría el cruce. Buscaría algún sitio acorde donde establecer su nuevo hogar, lo mas cercano posible al lugar del que le llegaba la música por las tardes.
Lentamente se dejó deslizar por la microscópica fibra que brotaba desde el interior del cuerpo hasta llegar al piso de mosaicos blancos. Ya en el suelo emprendió una rápida carrera hasta el limpiabarros de lana de colores que franqueaba el ingreso y servía las veces de “ataja vientos” y trapo donde los humanos  limpiaban el calzado. Trepó la pequeña elevación y cruzó los setenta centímetros de quebrado tejido multicolor hundiéndose y elevándose cada tanto. Aquel terreno irregular le quitó energías y la agotó bastante. Al pié de la mesa del televisor hizo un alto para recobrar el aliento y continuar el periplo.
Iba a comenzar su segundo desplazamiento cuando uno de los gatos, el más pequeño se acercó peligrosamente. La Negra se hizo un bollito y fue rodando debajo de una irregularidad entre el terreno y una de las patas del amueblamiento. En varias oportunidades vio pasarle muy cerca unas garras enormes, y tuvo que esperar allí, en esa posición incómoda hasta que el felino se aburrió intentando arrebatarla del escondite.
Para entonces estuvo mucho más alerta, y decididamente inició la carrera por el sitio que la separaba del sillón en el que Manuel tocaba.
Trepó cómodamente la madera lisa del asiento. No lo había advertido, y para su sorpresa, aquella noche el instrumento había quedado sobre el mueble.
Después de varios intentos logró alcanzar la cima del lustrado y resbaloso instrumento, metiéndose en la boca del mismo. Un sitio muy amplio, donde hasta el más mínimo sonido causaba un eco.
Allí construyó su tela y vivienda, acabando el trabajo en el transcurso de la madrugada.
A pesar de la incomodidad de haber tenido que tejer otras redes en las paredes cercanas para atrapar el alimento, y el tedio porque los dueños de casa se empecinan en romperlos cada tanto, La Negra vive feliz oyendo música en el interior de una guitarra.

domingo, 17 de junio de 2012

GRACE AKALLO NIÑA SOLDADO


GRACE AKALLO NIÑA SOLDADO
Mario A. Alonso

En algún bosque de África nació el primer humano, que en realidad fue mujer y tres millones de años después la bautizaron Lucy.
Grace, como Lucy, nació en algún bosque de África, pero en lugar de Etiopía fueron a parirla en Uganda.
Creció en esa tierra de colores, donde las mujeres visten largos y policromáticos vestidos, llevando sobre sus cabezas tinajas con agua o plátanos.
Allí nació aquella niña que además de Grace se llamaba Akallo, y jugó en medio de la sabana, cerca de jirafas e hipopótamos y bailó como se baila en Uganda desde que naciera la primera mujer.
Grace jugó hasta cumplir los trece años, en el lapso que tardaba el año mil novecientos noventa y seis en transformarse en noventa siete.
El día en que cumplía sus treces, Caesar Achellam, lugarteniente de Joseph Kony fue hasta la aldea a cazar niños y niñas, para que en nombre del Ejército de Resistencia, y en el nombre del Señor Jesucristo fueran entrenadas en el noroeste de Sudán para matar, saquear y violar.
Cazada como gacela, fue violada en varias ocasiones y se convirtió en valiente leona que peleo, asesino y mutiló a tantos que ya ni les recuerda la mirada.
Ella y las ciento treinta y nueve niñas que junto con ella fueron secuestradas del Colegio Santa María, en el estado de Aboke, pronto aprendieron a disparar los AK-47 rusos, los G3 alemanes, los FN-FAL belgas, las metralletas checas y las granadas serbias propulsadas por cohetes /RPG que les proveen vendedores europeos a través de traficantes africanos y les fue ordenado marchar en el frente de combate como carne de cañón o de fusil.
-         Nosotras éramos las que teníamos que pelar. Si se te acababan las balas, debías de ir a recoger el rifle y las municiones de tus compañeros que habían muerto. Si regresabas, sabías que te iban a matar – Dice Grace Akallo
Las niñas soldado sintieron en sus cuerpos como la historia se repite una y otra vez, soportando violaciones por parte de los líderes del grupo en el nombre del Señor.
Si producto de una violación resultaban embarazadas ya no eran aceptadas en las comunidades y las que enfermaban contagiadas de HIV esperaban la muerte irremediablemente.
Akallo fue rescatada junto a otras ciento nueve niñas, también en el nombre del Señor Jesucristo.
Ahora cuenta su historia sin expresiones rimbombantes en el rostro.
Por las noches las niñas soldado sueñan que vuelven a la sabana y los colores de los vestidos de las mujeres ugandeses y las vacas de larguísimos cuernos que recorrían la inmensidad del África en su niñez les embriagan hasta hacerlas sonreír .
Ni Grace ni sus compañeras desean despertar, sueñan que siguen teniendo trece años y en esos sus sueños la guerra nunca ocurre.

Descanso marchito al amparo de la cama desierta.


MARCHITARSE

Mario A. Alonso

La penumbra naciente del descampado recorta oscura la ciega silueta de una puerta ausente.
Aunque hubo acabado el sueño apenas puedo ver en medio de las pestañas que porfían cerrándose a la exigua opacidad de la mañana.
Tu perfil atraviesa la abertura, acompaña el golpe que junto a tu rostro abruma el juicio.
Bates alas en mi estómago, me ahogas y comprimes la sien lastimando en la frente, justo encima de los ojos por donde llegan los aromas.
La boca vuelta espumarajo chorrea los labios.
Duelen piernas y costillas; rodillas y hombros.
La cintura tira desde el polo mismo de mis formas, comprime el corazón.
Cuando percibe cercano el fin, gira y se marcha.
Ajado compongo el vientre.
Desordenado el lecho conserva tus formas.
Me acechan tus aromas.
Encojo el cuerpo ínfimo estrujando pecho con piernas, para evitar que duela tanto.
Nuevamente sobrevivo la estocada.
Descanso marchito al amparo de la cama desierta.

24 DE AGOSTO DIA DEL PADRE EN ARGENTINA

EL DIA DEL PADRE EN LA ARGENTINA



EL DIA DEL PADRE EN LA ARGENTINA


Yo no se que tenemos que ver nosotros l@s argent@s con Sonora Smart Dodd o con su padre, el veterano de la Guerra Civil norteamericana Henry Jackson Smart,, a quien Sonora quiso homenajear porque se convirtió en viudo cuando su esposa murió en el parto de su sexto hijo.
Hoy vamos a festejar el día del padre nos vamos a emocionar recordando a los que no lo tenemos, y abrazaran a los suyos aquellos que aún pueden; pero lo cierto es que en este día se rinde homenaje al gringo Jackson Smart, que la verdad no le veo mucho mérito; como si haberse convertido en viudo le hubiera generado alguna virtud.
Yo propongo desde mi humilde lugar que recordemos a los papás, les hagamos un homenaje, comamos en paz el asadito del domingo, pero empecemos a pensar en festejar un DIA DEL PADRE ARGENTINO.
Mario A. Alonso
Mario A. Alonso


El 24 de agosto es el Día del Padre en la Argentina. 

Si, ¡en lugar del tercer domingo del mes de Junio!

En el año 1814, llegaron a Mendoza, el General Don José Francisco de San Martín y su esposa Remedios de Escalada, se radicaron en la casa de la familia Alvarez ubicada en el actual domicilio de la calle Corrientes Nº 343 de la ciudad de Mendoza. En ese lugar el 24 de Agosto del año 1816, nació la única hija del General San Martín, cuando se encontraba en plena formación del Ejército de los Andes, que daría libertad a Chile y Perú, asegurando la Independencia Argentina.

El 24 de enero de 1817, el General San Martín dejó su familia y partió para cumplir un sueño Americanista.

Cumplido su sueño regresa al país. La reciente muerte de su esposa, las guerras fratricidas que inundaban de sangre nuestra Patria, los agravios de que eran objeto y fundamentalmente su deseo de dedicarse a la educación de su hija, lo llevaron a tomar la decisión de abandonar nuestro País y partir con su hija a Europa.

Cumplida su misión Americanista, centró su vida en la educación y formación moral de su hija huérfana de madre partiendo a Europa en voluntario ostracismo.

Ya en el viejo continente redactó "las máximas" para su hija (Bruselas 1825) que constituyen un verdadero plan educativo de índole moral, que conserva plena actualidad a pesar del paso de los años.

En 1844, en su testamento declara San Martín "Todos mis anhelos no han tenido otro objeto, que mi hija amada".

En el año 1953 la Profesora Lucía Zuloaga de García Sada, presentó ante la Dirección General de Escuelas de Mendoza la iniciativa de declarar el 24 de Agosto como "Día del Padre" la cual por resolución 192 T-53 fue aceptada art. 1º, 2º y 3º, después de tres años de trámites la Profesora Zuloaga consiguió que el Consejo de Educación de la Nación resolviera afirmativamente el proyecto y dispusiera la inclusión de la celebración del día 24 de Agosto como "Día del Padre", en el Calendario Escolar de todo el País (Exp. 84056/56 del 22-oct-1956).

El consejo Nacional de Educación, en sesión del día de la fecha resuelve, oficialmente instituir en el calendario escolar, el día del padre, que se conmemora el día 24 de Agosto en todos los establecimientos de la repartición.

Firmado Luis Norberto Magnanini (Presidente del Consejo Nacional de Educación) y Alejandro Nogués Acuña (Secretario General del Concejo Nacional de Educación).

El Consejo Nacional de Educación, ante la presión de la Asociación de Dirigentes de ventas de diversos grupos comerciantes en 1957, se olvidó de incluir la fecha en el Calendario Escolar, esta omisión fue aprovechada por comerciantes inescrupulosos, para tratar de imponer mediante una millonaria campaña publicitaria "el día del padre norteamericano", en homenaje a John Bruce Dodd, considerado padre ejemplar por haber cuidado a 9 hijos.

En 1966 el Presidente de los E.E.U.U. Lyndon Johson firma una proclama declarando el 3º domingo de Junio como día del padre de los Norteamericanos, en Homenaje a John Bruce Dodd.

A partir de esa proclama, empresas extranjeras redoblaron sus esfuerzos, reemplazando como modelo de padre al General San Martín por un extranjero.

Sólo las escuelas de Mendoza, se mantuvieron fieles al Libertador en la celebración del 24 de Agosto como día del padre, durante casi medio siglo 1953-2000.

Hubo intentos de dictar la ley a nivel Nacional mediante proyectos de legisladores Mendocinos, sin embargo ninguno de los proyectos tuvo tratamiento Legislativo, pero a nivel Provincial la suerte de Mendoza fue distinta.

El 30 de Junio de 1982, por Decreto Nº 2119/82 el entonces Gobernador de la Provincia Dr. Bonifacio Cejuela instituyó oficialmente el 24 de Agosto Día del Padre.

En estos momentos de globalización, somos los Argentinos quienes debemos decidir qué modelo de padre queremos, y por ello están trabajando por esta idea mucha gente, para que toda la comunidad se sume a este compromiso de bregar por la declaración del 24 de Agosto, como único Día del Padre en todo el Territorio Nacional de la República, no festejando otras fechas de personajes ajenos a nuestras tradiciones, bajo el lema:


"Argentinos, levantemos la antorcha de la libertad" 
¡Ayúdanos a mantenerla encendida!"

Créditos: Publicado en el Sitio www.marambio.aq

Asociación ALIHUEN

Alihuen: Palabra de origen mapuche cuyo significado es "Árbol en Pie"
Visite nuestra Web: http://www.alihuen.org.ar
Personería Jurídica de L.P. nº 1378
Santa Rosa, Prov. de La PAMPA, 
Patagonia, República Argentina

sábado, 16 de junio de 2012

ATRACCION A CONTRALUZ


ATRACCION A CONTRALUZ
Mario A. Alonso

Vivir en este estado
desierto, abandonado
sin rejas en tu espalda
ni dedos recogidos para mi.

Ya se que estas volando
yo no ando caminando
las calles de mi barrio junto a ti.

Y evocan con ternura
aquel amor y su locura;
se extrañan los ladridos
los dedos recogidos
la lluvia de una noche
a la vuelta de tu nido.

Todo cobra sentido
vuelve a brotar el frío
a la vuelta de tu hogar.

Todo vuelve a pasar
cada uno en su lugar
me extraña aunque no dice
que fuimos muy felices
el tiempo que duró.

Y se oscurece melancolía
el rostro oculto de la luz
perfiles insinuados,
los labios apretados
las negras hebras
que de noche me abrigaron.