domingo, 7 de octubre de 2012

ALMAS VIBRANDO


ALMAS VIBRANDO
Mario A. Alonso

Abrazo la noche.
Me contagia y encanta.
Mezclo mi fortuna con la de todos
y bebo en algún lugar.
Por momentos una estipulada lucidez me llama.
-¡Deja ese mundo que no conduce a nada!-
y combato mi lógica confusión
pues la noche acarrea ilusión
y mi espíritu tolera verdad.
¿Que sería de mis días?
¿y de mis noches?
¿y de mi vida?
Sin darle riendas a la sospecha.
Ando la vida desafinado
escuchando mi corazón sincopado
tumba y retumba con cada encuentro.
Pero no puedo conocerte
sin sentir latir tu fuente
tu corazón discordante.
Déjame mirarme en tu mirada
afinar mi centro en la madrugada.
tolera latir mi centro
batir mi parche adentro
comprobar a esta hora
en que nota tu alma esta afinada.

viernes, 5 de octubre de 2012

LOS QUE VIVEN EN EL VIENTO

LOS QUE VIVEN EN EL VIENTO
Mario A. Alonso

Vuelve a soplar una racha que exhala la Cordillera del Viento.
Apalea la ventisca mi ventana y mi argumento.
Regresa el sonido mezclando el soplo de los álamos con los alaridos rebeldes de quienes, decididos a no capitular, dejarán el cuero a secarse en la aridez de esta Patagonia norte.
Por ahí grita un Ranquel, Baigorrita y un Borohano, Purrán. ¿vuelven con el viento o viven en él?

Durito y una de paredones - Subcomandante Insurgente Marcos


Durito y una de paredones

La Historia, mi narizón cumpleañero, no es mas que un largo paredón. La lucha por el Poder no es, en realidad, más que la lucha por estar en el pelotón de fusilamiento y no frente a él. Así van cambiando el nombre y el rostro de esos patéticos soldados. Sin embargo, quien da las órdenes de ‘preparen, apunten, fuego’, es el mismo”. Durito checa el brillo de su coraza con un hilo de sol que la nube, entre tanta lluvia, ha dejado llegar al suelo.
“Los desposeídos del mundo siguen pasando regularmente frente al paredón y, con la misma regularidad, reciben balas de promesas falsas, humillaciones, olvidos. Y, claro, también reciben balas de plomo. Los que logran pasar a ser del pelotón de fusilamiento, alegan méritos por cada uno de los fusilados de su bando, hacen carteles, corridos y poemas alabando el heroísmo,… y siguen disparando, ahora sobre el siguiente grupo que se forma frente al paredón”.
“Así transcurre la historia. Pero cada tanto, un rebelde llega frente al paredón. Él no disputa entre estar o no en el grupo que dispara o en el que recibe el disparo. El rebelde da la espalda al pelotón. Y no porque tenga miedo, sino porque de esa forma puede hacerle, con la uña, una rayita al muro. Después viene otro rebelde y descubre la rayita y la ahonda. Así pasan unos y otros. El muro se va debilitando y alguna vez terminará por resquebrajarse.
Los políticos seguirán discutiendo y peleando por ver quién dispara, pero ya no habrá paredón ni fusilados. Y los tiros, pasadas sus rasancias máximas, terminarán por vencerse en un suelo donde los paredones sólo serán un mal recuerdo”.
“Claro que, mientras eso pasa, conviene tener un chaleco blindado y responder a las balas de plomo con idénticos argumentos”, agrega Durito.
Yo salgo afuera de la champa. Miro con escepticismo el largo paredón de la noche en las montañas del sureste mexicano. Después de un rato, intuyo, más que ver, una pequeña abolladura en un costado de la pared nocturna. Con la uña del pulgar raspo un poco más.
Más tarde encuentro a un grupo de combatientes veteranos reunidos en torno a la fogata. Los conozco a todos y cada uno. Hace 10 años, salieron junto mío a un combate que prometía todo menos el retorno. Hablan de Sub Pedro. Yo los escucho en silencio. Cuando se dan cuenta de mi presencia, se ponen de pie y firmes. Les indico que en descanso.
Esperan. Yo enciendo la pipa y, ya marchándome, les digo y me digo: “Una raspadura en la noche, ésa es nuestra herencia…”
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
(publicado en la revista Rebeldía, nº 13, en noviembre de 2003)

jueves, 27 de septiembre de 2012

ATARDECER (FLORES AL ATARDECER)

PUESTA DEL SOL (FLORES AL PUESTA DEL SOL) 
mario alonso 


Elogiado atardecer arrastra notas difusas
pupilas dilatadas y estrechas
flecos diminutos 
entre  ceja y ceja, un relámpago
filtra violentamente el cristal multicolor 
hiriendo la membrana invisible, 
un minuto intempestivo, impertinente 
interrumpe el vuelo 
que invariablemente reinicia. 





martes, 25 de septiembre de 2012

A Alejandra Pizarnik


A Alejandra Pizarnik 
Mario A. Alonso 

La oscuridad,
el dolor insoportable,
la pena que lastima
y no puede sanarse.
La impotencia de gritarle
a quien deseo que oiga
y no lo hace,
o acaso así lo creo.
La capacidad poética
de poder mostrar al fantoche
que de puntas camina
la maroma suspendida
en lo más alto
del abismo de la vida.
El deseo irresistible
que me empuja corriendo
a ponerle una red
que sostenga la caída,
todo eso me atrae de Alejandra,
y el fantasma traidor
de mi instinto suicida.
…a 40 años de haber decidido emprender la retirada

LA ENAMORADA


LA ENAMORADA
Alejandra Pizarnik
de "La última inocencia", 1956 

Esta lúgubre manía de vivir 
esta recóndita humorada de vivir 
te arrastra alejandra no lo niegues. 

hoy te miraste en el espejo 
y te fue triste estabas sola 
la luz rugía el aire cantaba 
pero tu amado no volvió 

enviarás mensajes sonreirás 
tremolarás tus manos así volverá 
tu amado tan amado 

oyes la demente sirena que lo robó 
el barco con barbas de espuma 
donde murieron las risas 
recuerdas el último abrazo 
oh nada de angustias 
ríe en el pañuelo llora a carcajadas 
pero cierra las puertas de tu rostro 
para que no digan luego 
que aquella mujer enamorada fuiste tú 

te remuerden los días 
te culpan las noches 
te duele la vida tanto tanto 
desesperada ¿adónde vas? 
desesperada ¡nada más! 

jueves, 13 de septiembre de 2012

ESPERE


ESPERE

Mario A. Alonso

Permanecí esta noche en vigilia acechando tu llegada.
Con la marcha incontenible de las horas fui a buscarte, en alguna foto vieja, en un verso, asomado en unas sombras que a veces, vistas de costado suelen asustarme.
Me acompañó el vino que es un buen compañero por las noches y un déspota injusto por las mañanas.
Me quedé porque puedo seguir soñando que quizá, en algún lapso de sinrazón, el timbre virtual de mi llamado tintineara en tu oído, y atendieses mi llamado.
Nada de eso paso, al menos hasta ahora en que la madrugada le ha ganado a la noche y el sueño hace rato inició el combate con mis ganas de escribir.
Empezó a ganarme el desconsuelo, hasta que advertí que habías aquí estado, en una foto vieja, en muchos versos y asomado a las sombras que no pudieron asustarme, entonces emprendí el camino hacia el mañana.

viernes, 7 de septiembre de 2012

HE AMADO - Mario A. Alonso


HE AMADO
Mario A. Alonso

He amado en silencio,
gritado a voz en cuello,
callado temeroso
en las noches de invierno.
Y en verano
he vuelto a gritar.
Nadie acierta,
ni ellas, ni vos, ni nadie
¿será el grito una jerga inescrutable?
¿o no adivinas como te amo en esta tarde?

Vamos a caminar unidos


Vamos a caminar unidos

Mario A. Alonso



Vamos a caminar unidos
no de la mano,
no quiero impedirte elegir tu camino.
Vamos a resolver un mundo para todos.
Marchemos a la par en tanto se pueda,
y cuando la senda se torne complicada
elijamos otros rumbos,
senderos del mismo color,
aquellos que sepamos que se unen
más allá del horizonte ordinario,
del que notan los comunes.
Cuando me encuentres
sabrás reconocerme.
El polvo de mis zapatos
y el de mis ojos
será idéntico al de los tuyos.
Cuando te veas en mi mirada
podrás distinguir que vengo del mismo sino.
Pero no te pares, marchemos,
no hay nada mas rufián que detenerse.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

A MÍ - Oliverio Girondo



A MÍ
Oliverio Girondo

Los más oscuros estremecimientos a mí
entre las extremidades de la noche
los abandonos que crepitan
cuanto vino a mí acompañado
por los espejismos del deseo
lo enteramente terso en la penumbra
las crecidas menores ya con luna
aunque el ensueño ulule entre mandíbulas transitorias
las teclas que nos tocan hasta el hueso del grito
los caminos perdidos que se encuentran
bajo el follaje del llanto de la tierra
la esperanza que espera los trámites del trance
por mucho que se apoye en las coyunturas de lo fortuito
a mí a mí la plena íntegra bella a mí hórrida vida